{"id":3171,"date":"2017-11-14T12:54:02","date_gmt":"2017-11-14T12:54:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.joancardona.cat\/es\/?p=3171"},"modified":"2017-11-16T11:55:00","modified_gmt":"2017-11-16T11:55:00","slug":"las-mujeres-inspiradas-e-inspiradoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.joancardona.cat\/es\/las-mujeres-inspiradas-e-inspiradoras\/","title":{"rendered":"Las mujeres: inspiradas e inspiradoras"},"content":{"rendered":"<p>El p\u00fablico femenino, especialmente aquel con poder adquisitivo, era el principal destinatario de las novedades en moda. A lo largo del siglo XIX la moda se convirti\u00f3 en exclusivamente femenina, mientras que el vestido para el hombre se hace cada vez m\u00e1s sobrio y homog\u00e9neo. En las mujeres reca\u00eda la obligaci\u00f3n de mostrarse bellas, de exhibir la riqueza familiar y de vestir seg\u00fan la moral de la \u00e9poca. En este sentido hay que observar que, desde la d\u00e9cada de 1890 en adelante, el vestido femenino se fue simplificando, buscando cada vez m\u00e1s una l\u00ednea m\u00e1s natural y dejando atr\u00e1s artefactos y formas artificiosas. Un punto de inflexi\u00f3n fue la p\u00e9rdida del polis\u00f3n, que desapareci\u00f3 a finales de la d\u00e9cada de 1880. Sin embargo, el cors\u00e9 sigui\u00f3 modelando el cuerpo y apretando la cintura pr\u00e1cticamente hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial. El vestido guardaba todav\u00eda recursos como las varillas, que le daban rigidez, o las enaguas, que se llevaban bajo la falda y contribu\u00edan a darle la caracter\u00edstica forma de corola. No fue hasta 1909 cuando el cuerpo femenino tom\u00f3 una silueta filiforme, mucho m\u00e1s org\u00e1nica y natural.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-3172\" src=\"http:\/\/www.joancardona.cat\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/4302_cardona-810x1024.jpg\" alt=\"4302_cardona\" width=\"810\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/www.joancardona.cat\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/4302_cardona-810x1024.jpg 810w, https:\/\/www.joancardona.cat\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/4302_cardona-237x300.jpg 237w, https:\/\/www.joancardona.cat\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/4302_cardona-768x971.jpg 768w, https:\/\/www.joancardona.cat\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/4302_cardona.jpg 847w\" sizes=\"(max-width: 810px) 100vw, 810px\" \/><\/p>\n<p>Durante la \u00faltima d\u00e9cada del siglo xix el cuerpo de la mujer se cerraba dentro del traje, cargado de referencias historicistas a trav\u00e9s de la ornamentaci\u00f3n aplicada: puntillas, blondas, lacitos y todo tipo de recursos que buscaban disimular las l\u00edneas tect\u00f3nicas de las prendas. Sin embargo, no se trataba de una imitaci\u00f3n de las formas del pasado, sino m\u00e1s bien de una reinterpretaci\u00f3n en pro de la modernidad. Hacia 1895 las mangas se hincharon sobre los hombros, creando una imponente forma globular, mientras que en los a\u00f1os posteriores se desplomaron, cayendo sobre las mu\u00f1ecas y recogi\u00e9ndose en el pu\u00f1o. El cambio de siglo vino acompa\u00f1ado tambi\u00e9n de una modificaci\u00f3n sustancial de la silueta femenina: ahora el busto se segu\u00eda adelante, mientras que las caderas y las nalgas se proyectaban atr\u00e1s con una suave curva. La primera d\u00e9cada del siglo xx recupera una l\u00ednea m\u00e1s natural, con los vol\u00famenes del cuerpo menos definidos. Sin embargo, es interesante observar que las mujeres empiezan a combinar blusas de un color con faldas de distinto color y tejido, en una visi\u00f3n m\u00e1s funcional y din\u00e1mica del vestido, en clara consonancia con una incipiente emancipaci\u00f3n femenina. Los cuerpos se alisan sobre el vientre, creando una caracter\u00edstica forma en \u2018S\u2019 que muy a menudo se ha querido relacionar con la est\u00e9tica modernista. El cabello, a principios de siglo, se recog\u00eda con un atado d\u00e9bil, dejando que la cabellera creara una suave curva alrededor de la cara. Los vestidos pod\u00edan ser de cuello alto o de cuello caja pero, generalmente, los vestidos de fiesta mostraban grandes escotes. Hay que tener en cuenta que la moda a menudo estaba reservada a las clases altas. La indumentaria de las clases bajas segu\u00eda una evoluci\u00f3n mucho m\u00e1s lenta. Al no poder cambiar tanto de ropa, los colores empleados eran m\u00e1s oscuros, y los materiales, m\u00e1s resistentes. Asimismo, las se\u00f1oras mayores vest\u00edan de manera m\u00e1s sobria y discreta. Vestirse se hab\u00eda convertido en un juego de combinaciones de materiales, prendas y colores. Plumas, pedrer\u00eda, volantes y todo tipo de elementos pod\u00edan formar propuestas cada vez m\u00e1s atrevidas, pensadas para unas mujeres nuevas, que acced\u00edan a nuevas actividades y que, llevadas por la modernidad, interesaban e inspiraban a artistas y cronistas de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Laura Casal-Valls<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El p\u00fablico femenino, especialmente aquel con poder adquisitivo, era el principal destinatario de las novedades en moda. A lo largo del siglo XIX la moda se convirti\u00f3 en exclusivamente femenina, mientras que el vestido para el hombre se hace cada vez m\u00e1s sobrio y homog\u00e9neo. 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